ESTRATEGIAS PARA EL CAMBIO En busca de una mejor calidad de vida, podría pensarse en:
- Trabajar la autoestima. Quien posee una valoración positiva de
sí mismo difícilmente sostenga acciones dirigidas a cumplir con la
profecía de que, indefectiblemente, le irá mal.
- Regular los niveles de exigencia y tolerancia a la
frustración. Cuando no puede cumplir con alguna expectativa de logro
personal o conseguir algo que se había propuesto, si su capacidad para
afrontar frustraciones es pobre, se sentirá víctima de lo sucedido. Las
acciones derivadas de ese suceso se dirigirán inconscientemente al
autocastigo, lo que hará que se cumpla la profecía desgraciada que él
mismo generó.
- Cambiar de anteojos o ajustar el foco. Es muy difícil que a
una persona le vaya mal en todos los órdenes de la vida. Lo que suele
suceder es que muchos evalúan su existencia desde la negatividad. Son
los que suelen ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. De esta
manera, magnifican lo que no cumple con sus expectativas y miran la
realidad de modo extremista y catastrófico.
- Revisar la compulsión al enojo y la culpa. Cuando logramos
recuperar la autoconfianza, conseguirmos romper con un estilo de
emocionalidad pasivo y limitante donde suelen reinar la ansiedad, la
ira, la agresividad y el sentimiento de culpa.
- Reconocer los beneficios de la "asertividad". Se trata de
asumir un comportamiento más adulto y sincero en la comunicación, donde
la persona logre manifestar abiertamente sus pensamientos y deseos, y
defienda sus legítimos derechos, sin la necesidad de agredirse ni de
someterse a la voluntad de los otros.
- Reemplazar algunas palabras del diccionario cotidiano. Tal
como sugiere la licenciada López Blanco, "es importante quitar del
vocabulario personal expresiones tales como: siempre, nunca, todo,
nada", para ubicarnos en el contexto de una realidad con matices. Esto
puede ayudarnos en la valoración de las cualidades, capacidades y
logros.
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